Los que llegamos al séptimo piso ya vivimos de todo.
Vivimos amores y desamores, fracasos y éxitos, amigos y traidores.
Nos tocaron tiempos de mieles y de hieles
Comimos en la calle, en el mercado y en restaurantes gourmet.
Pasamos la noche en la playa; y en hoteles Grand turismo
Tuvimos un vocho y un BMW.
Pasamos del “bachaca” al vino de reserva.
De la tele en blanco y negro a pantallas que se miden por metros.
Del beta al VHS… y del VHS al streaming.
Del Technicolor al IMAX, y del Imax al 3D.
Del teléfono fijo al IWATCH de Mandrake.
Nacimos analógicos, ya somos digitales.
Vimos nacer a nuestros hijos y enterramos a varios seres amados.
Cambiamos pañales, celebramos graduaciones, dimos abrazos en bodas y bautizos.
Los más afortunados, tenemos nietas y nietos.
Representamos el 20% de la población mundial…
y poseemos el 60% de la riqueza.
Hemos trabajado y acumulado durante más décadas.
Ya dimos, ya entregamos, ya hicimos. Ya pagamos.
Tenemos un patrimonio sólido y vivimos de las rentas.
A estas alturas, no tenemos nada que demostrar.
Viviremos cien años, gracias a la tecnología médica y la cosmética.
Ya no contamos los años que tenemos, sino que cuidamos los que nos quedan.
En mi caso, máximo 30.
Los ‘setenteros’ estamos viviendo la mejor etapa de nuestras vidas.
De hecho… es la última que nos queda.
Así que, a caminar, ser feliz y amar.
Que para eso —precisamente— es la vida.

Descubre más desde ¡Hola, Coach!
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
